A lo mejor es cierto que las cosas pueden cambiar en un solo
día. Que un par de docena de horas pueden afectar el resultado de toda una
vida.
Y cuando lo hacen, esas docenas de horas, como los restos
rescatados de una casa a la cual se le prendió fuego deben ser resucitados y
examinados. Preservados. Representados para eventos, cosas ordinarias,
reconstruidos con nuevos significados, de repente esas horas se convierten en
los huesos blanqueados de una historia.
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