A pesar de mis intentos por permancer serena y normal las
primeras horas del día, me resulta imposible y he agotado las opciones para
desaparecer el gesto de drogadicción de mi rostro.
“Oye, estas enferma?” “Uy pues que te metiste” he escuchado
tanto esas frases en las últimas semanas que he aprendido a restarle
importancia y a tomarlo con humor. La verdad es que en el interior genero tanta
endorfina y somnolencia que es difícil ponerla en una balanza y actuar normal
,como cuando estás tan feliz que quieres llorar,o tienes hambre y sueño al
mismo tiempo y no te puedes decidir que hacer primero,pues eso es multiplicado
por 10.
Para evitar malentendidos y dramas innecesarios solo digo
que ando “achispada”, no hay razón por la cual explicarle a mis compañeros y
entorno que me tomo 6 pastillas diferentes al día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario