viernes, 14 de marzo de 2014

“Maríaciosa”

Justo en clase de Oratoria, ya a las últimas horas donde por lo general ya estás cansado, empezamos a hablar de las barreras en la comunicación con un ligero enfoque a; válgame la redundancia la oratoria.

Hubo una parte que llamó mi atención, no recuerdo exactamente si eran barreras psicológicas o ideológicas, pero el punto era que no debíamos ser prejuiciosos tanto en la vida cotidiana como a la hora de exponer.

Esto despertó una risa interna en mí, era algo irónico por lo cual me abstuve de comentar.

“Yo soy muy prejuiciosa” le dije a Elisa (y lo sigo siendo, solo que ya no tanto)

Y es que sí, todos tendemos a ser prejuiciosos en algún momento, y desde mi punto de vista he aprendido la lección varias veces (Unas 7 u 8 veces)

“Es que es súper odiosa goe, ha de ser presumida mil”
“Ay sí, es un amor, hablé con ella y es buen pedo”
Antes  -- Después
El segundo mejor que el primero.

Un caso curioso es mi grupo de amigas actual, meses antes de unirme a su “crew” las veía desde lejos y siempre pensaba que eran un grupito de niñas muy “kul” sin ningún problema en la vida y algo reservadas.
La realidad fue algo contraría

Así me ha pasado una y otra vez  con diferentes personas, pero así como me equivoco de mal a bien, me ha tocado ver que algunas personas son mucho peor de lo que pensé.

Hoy en día trato de conocer primero al susodicho (a) y luego ver que onda, y digo trato porque  a veces es imposible no asociar a la persona con ciertos comentarios que escuchas de su entorno.


Y pos´ te ondeas.


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