martes, 22 de julio de 2014

Seguro que hay sol,mañana..

Muy a menudo tratamos de hacer sentir mejor a las personas que nos rodean, minimizando su dolor, diciéndoles que todo estará bien (que lo estará), o que hay peores cosas en el mundo que lo que les sucede actualmente ( que las hay).

Pero eso no es lo que actualmente necesitan, lo que necesitan es alguien que les diga que les duele por importa, y que no está mal.

He encontrado esto y lo he pensado mucho al pasar de los años, y encuentro que es mucho más fácil y llevadero estar triste sin constantemente reprenderte a ti mismo por estarlo, como si fuera algo malo.


Y cuando sea nuestro turno de escuchar a nuestro entorno, solamente hacer eso, escuchar, no minimizar sus pérdidas y no dando opinión en un lugar donde simplemente necesitan tu hombro para llorar y desahogarse.



2013

05/08/2013

Esta es una disculpa:

I.
Cuando te besaba, muchas veces pensé en él.
Para ser sinceros siempre pensé en él.

II.
Cuando miraba tus ojos, no me enamoraba cada vez más de ti, me enamoraba de una época que ya no existe, cuando él y yo éramos inseparables, con el peso de todos nuestros secretos y miedos en los hombros.

III.
Cuando te di toda esa ropa por Navidad y tu cumpleaños, no era para ti.
La compré porque era del mismo estilo que él usa, esa esencia desaliñada que tanto me gustaba, en un esfuerzo para que tú cambiaras.

IV.
Cuando te di mi corazón, no era mío. Tomé el amor que sentí en ese momento por él y lo reconstruí como un empaque de San Valentín hecho a mano con brillantina y papel celofán, lo guardé en un cajón durante aproximadamente 7 meses y seguí pretendiendo que eras tú con quien quería estar.

V.
Cuando despertaba llorando no eran pesadillas sobre ti.
Era el miedo que me invadía de perderlo a él, siempre fue él.


Perdón.

Son las pequeñas cosas

No es que no te quiera. Es el sonido de cuando tenia 10 años y mi padre cayó desde el tercer piso haciendo un ruido estruendoso que juré que la pared se había derrumbado, durante casi 2 años ví como mi madre se llenaba de antidepresivos, y su guardarropa solo contenía el color negro.
Creo que una parte de ella murió con él, creo que cuando el corazón de mi padre dejo de latir se llevo parte de la esencia de ella, y dejo embrollos mentales, deudas y dolor en el cuerpo de una mujer casi zombie de 42 años.
No es que no te quiera,  es el saldo de la llamada de 5 horas que tuve aquella noche que el novio de la mamá de mi mejor amiga decidió dejarla, su madre olvido tomar su medicina y duro horas apuñalando la puerta de la recamara, diciéndole que era su culpa y que saliera de una maldita vez.
No es que no te quiera, son todos  los gritos. De aquella vez que uno de los “amores de vida” de mi tío se aprovecho de su ebriedad y entro a golpearlo mientras nadie estaba en casa, para después llevarse todo en la caja fuerte, sabiendo que él no presentaría cargos.
No es que no te quiera, son todas las veces que tuve que ayudar a la vecina a maquillarse para esconder los golpes de su marido, y escuchar decir que “todos los hombres eran iguales”. Que nada valia la pena realmente.
No es que no te quiera, son las manchas en los dientes de una conocida después de vomitar su almuerzo, su ex terminó con ella porque estaba “pasada de peso” y ella no lo soportó.
No es que no te quiera, es ese 10 en Teatro del verano que mi maestra no se presentó, su esposo le había sido infiel y los tramites del divorcio la estaban acabando poco a poco que a la hora de calificar ni siquiera debió haber puesto la suficiente atención.

No es que no te quiera, el problema es que si lo hago

Nyctophilia

Nyctophilia
Tengo más de 5 años añorando la oscuridad, siempre que llegaba de la escuela y entraba al cuarto lo primero que hacia era cerrar la persiana para que no pudiera entrar la luz, me molestaba, me molesta y supongo que me molestará siempre.
Cuando estoy en la sala de mi casa me gusta cerrar las ventanas,y extender lo más posible las cortinas,no me gusta la luz.
Sufro de migrañas 2 o 3 veces al mes, lo cual es bueno considerando que las personas que padecen de esto la sufren varias veces por semana.
Casi no me gusta salir de día, prefiero la noche, encuentro relajación en un cuarto oscuro y me siento en paz, aun recuerdo todas las peleas que tuve con mi madre el día que ella decidió pintar la sala,el comedor y cocina de color blanco, me marea.

 La luz me molesta, me marea, me ciega.

jueves, 17 de julio de 2014

1 MÁS UNO.

Hemos tratado de ser adultos desde que cumplimos los 15.

Cuando entramos a preparatoria y las tradicionales salidas al cine se convirtieron en  permisos para llegar “poquito después de las 12”.
Cuando por fin cumplimos 18, pensábamos que de repente íbamos a madurar, de golpe, pero nada cambio.
No fue hasta que estábamos tirados en el piso del baño, llorando con nuestros mejores amigos, viendo a nuestros padres enfermos, recibiendo la cuenta de la tarjeta de crédito, borrachos o drogados, en diferentes estados.
Que nos dimos cuenta, la edad solo es un número, y la realidad es que no hay tal cosa como “volverte un adulto”


Solo te haces más viejo, y si pones atención y tienes un poco de suerte, tal vez un poco más sabio.