No es que no te quiera. Es el sonido de cuando tenia 10 años
y mi padre cayó desde el tercer piso haciendo un ruido estruendoso que juré que
la pared se había derrumbado, durante casi 2 años ví como mi madre se llenaba
de antidepresivos, y su guardarropa solo contenía el color negro.
Creo que una parte de ella murió con él, creo que cuando el
corazón de mi padre dejo de latir se llevo parte de la esencia de ella, y dejo
embrollos mentales, deudas y dolor en el cuerpo de una mujer casi zombie de 42
años.
No es que no te quiera,
es el saldo de la llamada de 5 horas que tuve aquella noche que el novio
de la mamá de mi mejor amiga decidió dejarla, su madre olvido tomar su medicina
y duro horas apuñalando la puerta de la recamara, diciéndole que era su culpa y
que saliera de una maldita vez.
No es que no te quiera, son todos los gritos. De aquella vez que uno de los
“amores de vida” de mi tío se aprovecho de su ebriedad y entro a golpearlo
mientras nadie estaba en casa, para después llevarse todo en la caja fuerte,
sabiendo que él no presentaría cargos.
No es que no te quiera, son todas las veces que tuve que
ayudar a la vecina a maquillarse para esconder los golpes de su marido, y
escuchar decir que “todos los hombres eran iguales”. Que nada valia la pena
realmente.
No es que no te quiera, son las manchas en los dientes de
una conocida después de vomitar su almuerzo, su ex terminó con ella porque
estaba “pasada de peso” y ella no lo soportó.
No es que no te quiera, es ese 10 en Teatro del verano que
mi maestra no se presentó, su esposo le había sido infiel y los tramites del
divorcio la estaban acabando poco a poco que a la hora de calificar ni siquiera
debió haber puesto la suficiente atención.
No es que no te quiera, el problema es que si lo
hago