martes, 22 de julio de 2014

2013

05/08/2013

Esta es una disculpa:

I.
Cuando te besaba, muchas veces pensé en él.
Para ser sinceros siempre pensé en él.

II.
Cuando miraba tus ojos, no me enamoraba cada vez más de ti, me enamoraba de una época que ya no existe, cuando él y yo éramos inseparables, con el peso de todos nuestros secretos y miedos en los hombros.

III.
Cuando te di toda esa ropa por Navidad y tu cumpleaños, no era para ti.
La compré porque era del mismo estilo que él usa, esa esencia desaliñada que tanto me gustaba, en un esfuerzo para que tú cambiaras.

IV.
Cuando te di mi corazón, no era mío. Tomé el amor que sentí en ese momento por él y lo reconstruí como un empaque de San Valentín hecho a mano con brillantina y papel celofán, lo guardé en un cajón durante aproximadamente 7 meses y seguí pretendiendo que eras tú con quien quería estar.

V.
Cuando despertaba llorando no eran pesadillas sobre ti.
Era el miedo que me invadía de perderlo a él, siempre fue él.


Perdón.

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