martes, 22 de julio de 2014

Son las pequeñas cosas

No es que no te quiera. Es el sonido de cuando tenia 10 años y mi padre cayó desde el tercer piso haciendo un ruido estruendoso que juré que la pared se había derrumbado, durante casi 2 años ví como mi madre se llenaba de antidepresivos, y su guardarropa solo contenía el color negro.
Creo que una parte de ella murió con él, creo que cuando el corazón de mi padre dejo de latir se llevo parte de la esencia de ella, y dejo embrollos mentales, deudas y dolor en el cuerpo de una mujer casi zombie de 42 años.
No es que no te quiera,  es el saldo de la llamada de 5 horas que tuve aquella noche que el novio de la mamá de mi mejor amiga decidió dejarla, su madre olvido tomar su medicina y duro horas apuñalando la puerta de la recamara, diciéndole que era su culpa y que saliera de una maldita vez.
No es que no te quiera, son todos  los gritos. De aquella vez que uno de los “amores de vida” de mi tío se aprovecho de su ebriedad y entro a golpearlo mientras nadie estaba en casa, para después llevarse todo en la caja fuerte, sabiendo que él no presentaría cargos.
No es que no te quiera, son todas las veces que tuve que ayudar a la vecina a maquillarse para esconder los golpes de su marido, y escuchar decir que “todos los hombres eran iguales”. Que nada valia la pena realmente.
No es que no te quiera, son las manchas en los dientes de una conocida después de vomitar su almuerzo, su ex terminó con ella porque estaba “pasada de peso” y ella no lo soportó.
No es que no te quiera, es ese 10 en Teatro del verano que mi maestra no se presentó, su esposo le había sido infiel y los tramites del divorcio la estaban acabando poco a poco que a la hora de calificar ni siquiera debió haber puesto la suficiente atención.

No es que no te quiera, el problema es que si lo hago

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